Otra vez Peñarol despidió a su entrenador Gregorio Perez mediante una llamada de telefono, pero lo comico es que despues quisieron ir a su casa a decirle personalmente. ¿Era la forma?, ¿el momento?, todas preguntas que se hace la gente del futbol y el cuerpo tecnico. El tecnico manifesto que los resultados no eran los eperados por el ni por el club,pero que no le gustó el manoseo del tema luego de la derrota copera. Este aspecto llevo a que la directiva se moviera rapido en busca de un remplazo, el cual ya tenian cocinado de ante mano pero usaron a Gregorio en el partido del fin de semana, a la espera de confirmar la llegada de Jorge "polilla" Da Silva, quien se desvinculó hoy en la tarde de Banfield.
Muy poco serio Da Silva, ya que solo tres partidos dirijió en Banfield y se dio cuenta que no era posible mejorar el rendimiento, que visionario.
Gregorio se va por la puerta de atras otra vez, pero sabiendo que no fueron los resultados los unicos responsables de su alejamineto, sino una directiva con intereses propios y no en el club.
Cada vez más directivos que saben poco de futbol pero que opinan de entrenadores y jugadores con una libertad asombrosa, cuando los problemas que tienen los clubes son propiedad de sus malas gestiones principalmente.
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